Terminado mi turno de prácticas en el hospital voy a casa de mis padres, quiero verlos y recoger algunas cosas también. Mamá sale a recibirme de brazos abiertos y con los ojos brillantes de emoción. La abrazo tan fuerte que siento que me hundo en su pecho. Papá no está, dice que está solucionado algunos asuntos con Lombardi en la empresa. Eso me incomoda un poco. No sé bien cómo reaccionar, pero trato de estar tranquila para no alterar a mamá. — Cuéntame como has estado mi niña.—me pregunta mientras sirve café con galletas. — Bien mamá…—trato de sonar convincente. — No mientas, no debes hacerlo, no conmigo.—me conoce demasiado bien. — Tienes razón, no estoy bien. — las lágrimas comienzan a aparecer nublado mi visón. — ¿Él te ha hecho algo?— pregunta sumamente preocupada. — No mamá, él no — bajo la cabeza y limpio mis ojos — fue Laureano. — ¿Cómo que Laureano? ¿Qué puede hacer de malo si él te ama? No aguante más y rompí en llanto, estaba desahogan
Leer más