Capítulo cuarenta. La luz en la oscuridad
Donna
—Gracias por venir mamá, gracias por estar aquí —me abraza mas fuerte haciendo que mi cuerpo se sacuda con los sollozos.
—Aquí es donde quiero y debo estar mi amor, a tu lado siempre —y es cierto.
Mi madre no solo ha sido mi pilar, es mi motor junto a mi hijo. No solo ha estado cuando la he necesitado, sino que siempre me ha apoyado en las decisiones que tomo sean buenas o malas. Ha permitido que me equivoque, que reflexiones y que sobre todo me retracte y llore en su hombro como ese sos