Capítulo 145. El pechito tiroteado.
La luz de la tarde entraba por los inmensos ventanales de la mansión Grimaldi, dándole un tono cálido a la sala de estar.En el centro de la alfombra, el pequeño Mattias jugaba concentrado con un par de muñecos, completamente ajeno a la tormenta que había sacudido su vida.Amanda lo miraba desde el sofá con una taza de té humeante entre las manos.A su lado estaban Adriana y Lucía, quienes habían corrido a la mansión en cuanto se enteraron de todo el caos.—Todavía me cuesta creer que Melissa haya sido capaz de comprar a un bebé como si fuera un objeto —murmuró Adriana, negando con la cabeza con evidente aversión.—Es un monstruo —suspiró Amanda, acariciándose el vientre—. Víctor está decidido a que lo criemos nosotros, y yo lo amo como si fuera mío, pero... tengo terror, chicas. ¿Qué pasa si el Estado nos lo quita por no ser tener sangre? ¿Qué pasa si lo mandan a un orfanato mientras investigan el delito de Melissa?Lucía, que hasta ese momento observaba a Mattias con ternura, se aco
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