Capítulo 150. Destino: Panamá 1.
La madrugada era un abismo oscuro y silencioso que pesaba sobre los hombros de Víctor. Mientras el resto de la mansión dormía profundamente, él no podía conciliar el sueño.La angustia le carcomía el pecho, un nudo frío y constante que le impedía respirar con normalidad.Se levantó de la cama con extremo cuidado para no despertar a Amanda, quien por fin descansaba abrazada a una de las almohadas, y caminó descalzo hasta su estudio privado.Se sirvió un vaso de whisky puro, aunque no tenía intención de beberlo, y se sentó en el pesado sillón de cuero detrás de su escritorio.La tenue luz de una lámpara de pie apenas iluminaba su rostro tenso y demacrado. Estaba exhausto, pero su mente no paraba de dar vueltas.Pensaba en Amanda, en el miedo en sus ojos esa misma tarde, en su bebé en camino y en el pequeño Mattias durmiendo en la habitación de al lado.Eran su vida entera, su debilidad más grande y, al mismo tiempo, la razón por la que estaba dispuesto a convertirse en el diablo en pers
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