El reloj de la sala marcaba poco después de las nueve cuando el estridente sonido del portero automático rompió el silencio del apartamento.Las tres se sobresaltaron.Eloise y Nathalia, todavía acurrucadas en el sofá cama improvisado, parpadearon confundidas.Emma, con el cabello despeinado y la voz ronca por el sueño, se levantó refunfuñando.—¿Sí? —respondió, intentando aclararse la voz.La voz del portero sonó por el altavoz:—Señorita Emma, hay un joven aquí abajo… Lucas Castro.Emma parpadeó varias veces.De pronto, el recuerdo volvió a su mente.“Lucas… claro. El chico de TI.”Le había prometido que podía pasar a recoger su portátil para darle mantenimiento y ya era la segunda vez que lo posponía.Ya no podía seguir aplazándolo.—Sí, puede hacerlo subir. —respondió mientras respiraba hondo.Colgó y se volvió hacia las otras dos.—Es Lucas Castro. Trabaja con nosotros en el departamento de informática. Viene a recoger mi portátil… perdón por la molestia.Nathalia simplemente asi
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