El tiempo había pasado y por fin había llegado el día. Hoy le realizarían la cirugía a Agnes, algo que no le agradaba en absoluto. Ella siempre había querido dar a luz de forma natural, pero Ares no lo permitió. No quería que pasara por un proceso que pudiera atemorizarla o marcarla de tal manera que, en el futuro, le impidiera traer otro hijo al mundo. Como médico, había visto demasiados casos en los que ese tipo de experiencias dejaban huellas profundas en las personas, y no estaba dispuesto a correr ese riesgo con ella.Después de muchas discusiones, Agnes terminó cediendo. Sabía que no podía luchar contra él… ni contra la voluntad de la autora, que, evidentemente, se pondría del lado de su marido, quien además era su jefe directo.Cuando llegó al hospital, se encontró con su esposo y sus suegros, quienes la esperaban en la entrada. Ares se acercó de inmediato para tomar las maletas y llevarlas a la habitación asignada, seguido de ella.Antes se sentía confundida, sin saber muy bie
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