Con la presencia de Nicolás, el ánimo de Ares comenzó a levantarse. Así que, en vez de quedarse sumido en el llanto, empezaron a planear el siguiente paso. Bajaron a la sala y terminaron reuniéndose con sus padres, compartiendo ideas para poner fin, de una vez por todas, a aquella situación.Ares estaba convencido de que no era el padre de ese niño, pero sus padres no compartían del todo su seguridad. Existía una alta posibilidad de que lo fuera. Es más, el hecho de que lo hubieran convertido en un secreto casi de Estado solo reforzaba sus sospechas: quizá ya sabían que el niño no era de Daniel, pero no quisieron quitarle las esperanzas a su hijo… no cuando estaba decidido a recuperar a su mujer, algo que ellos también deseaban. No querían que su nieto creciera fuera de un hogar, sin una familia estable.Y aunque, en el peor de los casos, Alicia terminara teniendo un hijo de Ares, el escenario no sería el mismo. Eso era evidente. No porque el niño tuviera la culpa, sino porque las cir
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