Estamos en el auto de reserva de Dante, un sedán discreto que no sabía que existía, corriendo por las calles mientras Luca rastrea la señal."Habla conmigo, Luca," ladra Dante al teléfono en altavoz."La señal se está moviendo. Dirigiéndose al este hacia el distrito del río." Luca teclea frenéticamente. "Espera, acaba de detenerse. Complejo de almacenes en la calle 47 Este. Jefe, eso es...""La operación de importación de Kozlov," termina Dante. "La que se suponía que golpearíamos esta noche.""La que sabía que golpearíamos," digo. "Lo que significa que nos está esperando.""Bien." La sonrisa de Dante es feroz. "Que nos espere. Ya terminé de jugar a la defensiva."Mi brazo pulsa donde me cortó. Sangre real empapando el vendaje improvisado que até. No lo suficientemente profundo como para necesitar puntos, pero suficiente para doler."Tu brazo," dice Dante, notando mi mueca. "Lo siento. Tenía que hacerlo convincente.""Lo sé. Está bien.""No está bien. Te lastimé.""Me salvaste." Toco
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