Capítulo 89 —El Silencio de los DemoniosEl silencio que siguió al acto de hacer el amor fue, para Alessia, mucho más ensordecedor que el fragor de la batalla o el jadeo del deseo. Mientras el calor del cuerpo de Enrico comenzaba a disiparse sobre su piel, una punzada de pánico, fría y afilada, le atravesó el pecho. Se quedó inmóvil, mirando el techo de la habitación, procesando la vulnerabilidad absoluta que acababa de permitir. Había sido amarrada. No con cuerdas, ni con armas, sino con una ternura que no sabía cómo combatir.Las implicaciones de esa entrega empezaron a desfilar por su mente como una procesión fúnebre. Pensó en su padre Dominic, en la lealtad que le debía a la familia Russo, en el compromiso que la esperaba y en la guerra que estallaría si el "Diablo" descubría que su sobrina favorita estaba siendo devorada por la devoción de un Conti. Era una receta para el desastre, un pacto de sangre que solo podía terminar en tragedia.Sin decir una sola palabra, Alessia se desli
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