Capítulo 75 —La Audiencia con el DiabloEl martes amaneció en New Jersey con un cielo de un azul acerado, limpio y frío, como si la atmósfera misma se hubiera purificado para recibir la presencia del patriarca. Alessia supervisó los preparativos del almuerzo en su apartamento con una precisión que rozaba la neurosis. No era miedo lo que sentía, no exactamente, sino un respeto reverencial mezclado con la culpa de la traición. Ella estaba muy lejos de ser una buena cocinera, en eso defraudaba el legado Escalente, así que había ordenado un menú ligero: un risotto de setas silvestres y espárragos trigueros, maridado con un vino blanco que sabía que a su tío Roman le encantaba. Quería que todo se sintiera hogareño, íntimo, lejos de la frialdad de los despachos.A las doce en punto, el timbre de su ascensor privado anunció la llegada. Alessia se alisó la ropa, menos guerrera que el día anterior, y abrió la puerta.El Diablo no entró con la fanfarria de un jefe de la mafia, sino con la elegan
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