Capítulo 100 —El Juramento de PapelLa luz de la mañana en Jersey se filtraba a través de las cortinas pesadas del apartamento, sobre las sábanas revueltas. Enrico Conti se despertó primero, como siempre hacía, con el instinto del depredador que nunca termina de bajar la guardia, ni siquiera en el santuario de un dormitorio. Pero esta vez, al abrir los ojos, no buscó el arma en la mesa de noche, sino que se quedó inmóvil, observando a la mujer que dormía a su lado, no era la primera vez que despertaban juntos, pero esta se sentía diferente.Alessia estaba hundida en las almohadas, con el cabello oscuro esparcido como una mancha de tinta sobre el blanco. Se veía vulnerable, despojada de la armadura que ambos solían portar frente al mundo. La observó durante largos minutos, sintiendo una opresión desconocida en el pecho. Él, el hombre que había sido forjado en el código de hierro de Sicilia, el que creía que el corazón era solo un músculo que servía para bombear sangre y adrenalina, no p
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