Capítulo 101. La memoria perdida
—¿A dónde vas con el niño, Gery? —preguntó Elis en un susurro al ver a su yerno caminar con paso lánguido hacia la sala de espera del ala quirúrgica.Las luces de neón del pasillo del hospital proyectaban una sombra gris y lúgubre sobre el suelo de mármol recién limpiado. Gery no respondió de inmediato; en su lugar, extendió sus manos temblorosas hacia Felix, quien acababa de despertarse en el regazo de Elis. El pequeño bebé, fruto de la unión entre Elara y Alejandro, parpadeó con sus grandes ojos redondos, contemplando el rostro descompuesto de Gery, cubierto de sudor y con la camisa rasgada en el hombro.—Déjame sostenerlo un momento, Elis... solo quiero sentir un latido sincero esta noche —pidió Gery con un hilo de voz sumamente bajo y ronco.Elis se acomodó en la banca de roble, permitiendo que el cálido cuerpo de Felix se trasladara despacio hacia el firme regazo de Gery. El eco de los llantos en la residencia de los Roberto, en el distrito de Chamartín, aún resonaba con clari
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