Capítulo 110. La furia de Alejandro
—Sal de esta habitación antes de que use lo que me queda de poder para destruirlos a ambos —siseó Alejandro, con una voz ronca que vibraba por una ira ardiente.
Gery se quedó inmóvil en el umbral de la suite privada del Hospital Ruber Internacional de Madrid, con la mano aún aferrada a la fría manija plateada. En el interior de la estancia de un blanco pálido, Alejandro descansaba apoyado en un montón de almohadas, con el rostro del color de la porcelana trizada, tapi sus ojos turbios proyecta