Robin había pasado casi dos semanas fuera de la manada cumpliendo una misión de reconocimiento junto a un pequeño grupo de guerreros. No era la primera vez que la enviaban lejos, pero sí la primera en la que, durante todo el viaje, sintió una extraña inquietud, muchas cosas estaban sucediendo en la manada y ella no quería irse. Sin embargo no podía deshacerse de sus obligaciones.Cuando cruzó los límites de la manada Norte, el peso sobre sus hombros comenzó a desaparecer. Saludó a varios miembros que encontró por el camino y siguió avanzando por la calle principal con una pequeña mochila colgada al hombro. Sonreía al pensar que lo primero que haría sería buscar a Lyn para contarle todo lo que había ocurrido durante la misión.Sin embargo, apenas dio unos pasos más, su sonrisa desapareció y se obligó a detenerse cuando un aroma completamente desconocido llegó hasta ella.Su corazón dio un vuelco, no era un olor cualquiera, tampoco el sentimiento que emergía en su interior era diferente.
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