Mientras tanto, Alan permanecía de pie junto a la sala, recorriendo la casa con la mirada, todo seguía prácticamente igual, incluso el color de la pintura en las paredes, los muebles, la ventana donde recordó que Rosselyn lo esperó aquella tarde para llevarla a la manada Sur. Sin darse cuenta, una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Aún podía ver a Rosselyn bajando las escaleras con una maleta en las manos, nerviosa, ilusionada y convencida de que estaba comenzando la mejor etapa de su vida. Y Alan estaba convencido que podía dárselo, después de que el Alfa le diera un puesto alto, tendría suficiente dinero para darle a Julie y a ella una buena vida, estaba seguro que Lyn aceptaría las condiciones después de casarse, pero Julie tuvo que abrir la boca antes de tiempo y por eso ahora se encontraban en ese aprieto. Todo había ido cuesta abajo a partir de ese momento, el Alfa lo castigó y Julie se volvió cada vez más insoportable, como si no hubiera sido su culpa estar en esa posició
Leer más