El silencio llenó el comedor en el mismo instante en que Jovana entró con Graham.
—Alfa Graham...
Todas las miradas se dirigieron hacia él.
Graham permanecía de pie en la esquina del comedor con la misma expresión seria de siempre. Su presencia bastó para tensar todavía más el ambiente, que ya era incómodo desde antes de que llegara.
Jovana fue la primera en reaccionar.
—Pasa, por favor. Justo íbamos a cenar. Si gustas...
—Gracias —la interrumpió Graham con educación—, pero no he venido por la