Amira llevaba casi una hora recorriendo las calles cercanas al sector donde la manada Sur había permanecido alojada durante los últimos días. El tiempo se le estaba acabando, esa mañana algunos guardias regresaron a la casa de la manada mencionando que al fin podían descansar porque el Alfa Max de la manada Sur había dejado la casa custodiada.
También sabía que no todos sus hombres se marchaban al mismo tiempo. Siempre quedaban algunos rezagados encargándose de recoger provisiones, revisar el