El mundo se quebró en un estallido de estática blanca.No fue una explosión de fuego, sino de sonido. Una frecuencia aguda, inhumana, surgió desde el núcleo de la Alcaldía, expandiéndose por la Plaza de la Concordia como una onda de choque que congeló el aire al instante. Julián, que estaba a punto de asestar un golpe definitivo a Caleb, sintió que sus tímpanos estallaban. Sus súper sentidos, potenciados por el Suero Alpha, se convirtieron en su peor enemigo: cada vibración del aire era como un millar de agujas perforándole el cráneo.A su lado, Caleb Thorne, el coloso de los rebeldes, soltó un alarido sordo antes de caer de rodillas, con las manos presionando sus oídos hasta hacerse sangre. El humo blanco, denso y gélido, comenzó a brotar de las grietas del suelo, devorando la ciudad en una niebla que borraba el horizonte.—¿Qué… es… esto? —logró jadear Julián antes de que su visión se fundiera a negro.Lo último que vio fue el ático, donde el resplandor ámbar de Elena se apagaba bru
Ler mais