Víctor me besa con una intensidad que me hace temblar, y por primera vez siento que puedo mantener cierto control.Su aliento roza mi piel y, aunque mi cuerpo arde, mis pensamientos siguen claros.Me separo lentamente de él, lo miro a los ojos, tratando de leer su reacción.Mis dedos encuentran la corbata que lleva puesta y no puedo evitar jugar con ella.Apenas lo había visto vestido así, con ese traje impecable que marca su figura; se ve irresistible, casi peligroso. Cada línea de su rostro, cada músculo tenso, me llama de una manera que sé que debo resistir… pero me cuesta.—¿No quieres disfrutar de esto? —susurra, acariciando mis labios con una suavidad que contrasta con la fuerza de su mirada.Asiento, perdida en su toque, en el calor que emana de su cuerpo. Pero mi voz, aunque temblorosa, logra imponerse:—Sí… pero quiero pedirte tres cosas.Su ceño se frunce ligeramente y da un paso atrás.Puedo ver cómo su mirada se endurece, como si adivinara que lo que voy a decir no le agra
Leer más