(Narrado por Connor)El eco de las risas en la camioneta se había disipado, dejando paso a una tensión de un tipo muy distinto mientras subíamos las escaleras de casa. La adrenalina del incidente en el hotel se había transformado en un hambre voraz, una necesidad de reafirmar que, a pesar del caos, de los Novak y de las interferencias externas, Maya estaba aquí, conmigo.Al cruzar el umbral de nuestra habitación, la luz de la luna se filtraba por los ventanales, bañando la cama de roble en tonos plateados. No hubo palabras. No hacían falta. Me giré hacia ella y la atraje hacia mi cuerpo, sintiendo su calor atravesando la fina tela de su ropa. Sus manos subieron por mi nuca, enredándose en mi cabello con una urgencia que me dio la "luz verde" que mi cuerpo gritaba por recibir.—Te he echado de menos en esta habitación, bonita —susurré contra sus labios antes de devorarlos en un beso profundo, posesivo, que ella devolvió con la misma intensidad.Empezamos a quitarnos la ropa con una tor
Leer más