(Narrado por Connor)
El regreso a la estación de bomberos de Palamidi debería haber sido el momento más glorioso de mi mes. Por fin, después de semanas de reposo, radiografías y las tortuosas "lecciones de paciencia" de Maya, mis botas golpeaban el suelo de cemento del garaje con la autoridad recuperada. El olor a gasóleo, a mangueras húmedas y a metal era el perfume que mi alma necesitaba.
Sin embargo, el destino tiene un sentido del humor perverso y una mensajera llamada Chloe.
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