Ziara no durmió esa noche,no por insomnio nervioso, ni por miedo a lo que venía,no durmió porque su mente estaba despierta como nunca antes, clara,fría, ordenando piezas.El correo seguía abierto en su portátil, como una herida que no sangraba, pero dolía igual. “Pausa temporal”. Dos palabras que significaban lo mismo de siempre: te quitan el suelo para que recuerdes dónde está tu lugar.Cerró el ordenador, no iba a pasar la noche mirando una amenaza.Se levantó despacio y abrió la ventana el aire nocturno entró en la habitación con un murmullo suave, la mansión dormía, Yaniel también, o eso creyó.Ziara apoyó las manos en el alféizar.—No van a quitarme todo —susurró—. No otra vez.No era una promesa al aire,era una decisión.A la mañana siguiente, se levantó antes del amanecer se duchó, se vistió con sobriedad y preparó una pequeña maleta no grande, no dramática solo lo imprescindible.Documentos,ropa básica,el cuaderno donde llevaba meses escribiendo ideas, planes, números. No huía
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