Ambos cayeron al lado del otro, agitados, sudados, con las emociones explotando y una sonrisa boba en sus rostros. Se giraron y miraron al mismo tiempo, la sonrisa aumentó. Leónidas acarició su mejilla, contempló su mirada brillosa, quiso apretarla contra su pecho desnudo y atesorarla, lo hizo, y ella se dejó.Respirar el olor de su encuentro, sentir el calor que emanaban tras ello, la seguridad de que, esta vez, sí estaban haciendo las cosas bien, los conmovió.Ella soltó alguna lagrimas contra su pecho. No había otro lugar donde quisiera estar. Su paz, su locura, su amor, estaba con él.Leónidas acarició su brazo, donde sabía que estaba su implante, y suspiró. Era increíble saber el tiempo que había pasado desde ese día hasta el actual, todo lo que habían pasado, y al final, allí estaban. Solo disfrutando en silencio lo que por fin tenían.Tras unos minutos, Anastasia murmuró ir al baño juntos, él la siguió, sin soltarse de la mano. Se dieron una ducha con miradas abrumadas por todo
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