El “no” quedó suspendido en el aire.Pequeño.Pero absoluto.Lila no se movió. Ni siquiera parpadeó. Había aprendido, en las últimas horas, que cualquier cosa podía ser una grieta por donde eso entrara otra vez.—Adrian… —dijo al fin, con cuidado—. ¿Eres tú?Él seguía en el suelo, mirando al techo como si intentara recordar cómo funcionaba el mundo.Respiró.Una vez.Dos.Luego giró la cabeza hacia ella.—Sí… —su voz salió seca—. Creo que sí.“Creo”.A Lila no le gustó esa palabra.—Elena permanecía en su rincón, con las rodillas recogidas, el cuaderno apretado contra el pecho. Su mirada iba de uno a otro, midiendo algo invisible.—No confíes en lo primero que diga —murmuró.Lila la fulminó con la mirada.—No estás en posición de dar consejos.—Nunca lo estuve —respondió Elena con calma—. Y aun así, aquí estamos.—Lila ignoró el comentario y se agachó junto a Adrian.—Mírame.Él lo hizo.Sus ojos… eran suyos.Cansados.Confundidos.Humanos.Pero en el fondo—Había algo más.Una somb
Leer más