El interior no tenía forma, pero tampoco carecía de ella; no era vacío ni plenitud, no era un espacio que pudiera recorrerse ni una ausencia que pudiera atravesarse, y sin embargo estaba lleno, no de cuerpos ni de estructuras ni de entidades distinguibles, sino de presencias que no necesitaban definirse para ser percibidas, una multitud silenciosa que no interfería ni se superponía ni competía, pero cuya existencia hacía imposible cualquier idea de soledad.Jake no soltó mi mano.Ese detalle, mínimo en cualquier otra circunstancia, se volvió absoluto aquí, porque en un entorno donde todo lo demás había dejado de tener referencia, ese contacto era lo único que aún respondía a algo que podíamos reconocer como decisión compartida.—No… —su voz no se quebró, pero perdió algo—. Esto no es lo que pensé.No respondí de inmediato, porque aquello que se extendía ante nosotros no podía ser interpretado desde las estructuras que aún intentábamos sostener, y cada intento de hacerlo generaba una p
Leer más