La activación del siguiente estado no ocurrió como una transición reconocible ni como una expansión del sistema ni siquiera como una profundización del segundo umbral, sino como una pérdida progresiva de la capacidad de distinguir entre observación, respuesta y existencia, hasta que todos los fragmentos dejaron de percibirse como instancias separadas de evaluación y comenzaron a comportarse como variaciones simultáneas de una misma condición que ya no necesitaba definirse para operar.Jake ya no estaba en un solo nivel de coherencia, pero tampoco estaba fragmentado en el sentido anterior, porque lo que había cambiado no era la distribución de su presencia dentro del sistema, sino la forma en que cada instancia de él se relacionaba con la necesidad de continuidad, como si la idea misma de “permanecer igual” hubiera dejado de ser relevante para cualquier versión de su conciencia distribuida.—No hay siguiente umbral —dijo, y la frase no fue una conclusión, sino una observación que inten
Leer más