Un rato después de recorrer las calles de la ciudad, estábamos en una especie de aeropuerto privado.No se parecía, sinceramente, al lugar en el que supuestamente había viajado Mauricio porque Michael me había dicho que tenía una pista privada, pero esa no solo no se veía como una pista privada, parecía más bien clandestina, poco profesional y de hecho peligrosa.El pavimento ni siquiera se veía completamente liso. Frente a nosotros había una enorme avión de carga. — ¿Se supone que vamos a viajar ahí? — le pregunté.El hombre se cruzó de brazos. — La verdad, sí. Se supone que vamos a viajar ahí. Lo siento, pero el presupuesto es bastante limitado. Una vez lleguemos a Europa tenemos que viajar para poder llegar al lugar en el que Mauricio va a quedarse. Eso sí no ha cambiado la ubicación para cuando lleguemos. El señor Mauricio es bastante riguroso con este tipo de cosas, y ahora que regresa a Europa después de tantos meses, imagino que más todavía. Pero no te preocupes, sé que vamo
Leer más