Bajar de mi éxtasis la noche pasada con Brandon fue un recuerdo inolvidable. Se colaba en mí cada día y, sin duda, especialmente por las noches. Recordaba cómo gruñía, cómo me detenía de tocarlo porque no quería perder el control. Recordaba cómo sus ojos se oscurecían una vez más cuando lamió mi esencia de sus dedos, mirando profundamente en mi alma.“Buenas noches, dulzura”, me dijo al marcharse, dedicándome una sonrisa antes de cerrar la puerta tras de sí.Esa noche nos acercó más. Cada oportunidad que tenía quería pasarla conmigo. Aunque estuviera ocupada con mis deberes, él usaba su derecho a mandar como Beta y pedía que me concedieran permiso.“Necesita estar en otro lugar que no sea la lavandería, ¿o acaso cuestionas las órdenes del Beta?”, le preguntó a Sandra, cuyos ojos ardían de humillación.“Por fin ve quién es el verdadero poder aquí”, me dije a mí misma mientras la veía asentir y concederme el permiso.“No tienes que hacer esto siempre, Brandon”, le dije mientras caminába
Ler mais