Sus palabras se quedaron conmigo. Sus palabras hirientes se clavaron profundamente en mi alma ya aplastada. Con el rechazo constante al que tenía que enfrentarme y la incertidumbre de encontrar a mi compañero, me preocupaba y me perturbaba si así era como terminarían mis años de juventud.
Después de aquel día en la oficina del Alfa Ryder, me entregué por completo a las labores que me obligaban a realizar. Al fin y al cabo, no soy más que una esclava, ¿y qué posible importancia podría tener una