La cabeza de Nyla se levantó de golpe, los ojos abiertos de par en par, y su rostro se encendió de un rojo intenso. Instintivamente, se agarró la blusa, presionándola contra su pecho como si eso pudiera protegerla de la humillación.Su corazón latía con fuerza, cada golpe más fuerte que el anterior, retumbando en sus oídos.Él se recostó ligeramente, su mirada afilada escudriñándola como un depredador inspeccionando a su presa. —Aún un poco vulgar —dijo, con voz baja y suave, pero cargada de juicio.Sus ojos se entrecerraron, como si ella acabara de arruinarle el día por pura diversión.—¿Qué quieres decir? —exigió Nyla, obligándose a levantar la barbilla a pesar del pánico que crecía en su pecho. Presionó la blusa con más fuerza, intentando mantenerse firme, deseando poder desaparecer en el suelo de mármol pulido bajo sus pies.—Tienes un cuerpo muy bonito —continuó, su voz fría pero teñida de un oscuro entretenimiento—. Curvas hermosas, líneas perfectas. Definitivamente tentador.Se
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