DominicLlevaba dos días fuera de la manada y cuatro traidores muertos.Los hombres de Rico se dispersaron cuando entendieron que yo ya sabía la verdad. Corrieron hacia territorios distintos, buscando rutas viejas, caminos de cazadores, cuevas abandonadas, casas de aliados que no iban a protegerlos cuando olieran mi rabia cerca. Creyeron que la distancia podía salvarlos, que la lluvia iba a borrar sus huellas. Creyeron muchas cosas porque el miedo vuelve estúpido hasta al hombre que alguna vez aprendió a cubrir un rastro.Los encontré uno por uno.Los cacé.El quinto era Rico.Desde que confirmé lo que había hecho, la rabia no se había ido. Se quedó conmigo mientras cruzaba kilómetros tras kilómetros, mientras olía tierra mojada, sangre vieja y miedo fresco entre los árboles. Rico no había traicionado una orden. Había vendido meses enteros de movimientos, nombres, rutas, guardias y debilidades. Por eso había estado encarcelado. Aún allí tenía conexiones y contacto con el exterior. Has
Leer más