Capítulo 9. Extraña sensación
Frendro la miró fijamente, con ferocidad en los ojos. Acababa de recibir una llamada del club justo en ese momento: «Si no hubiera ordenado a Nicole que te trajera a casa de inmediato, te habrían hecho pedazos».
«¿Siempre vas a ser tan estúpida?», continuó mientras avanzaba hacia ella. «¿Cuándo piensas empezar a ser útil? ¿Hasta que te corte un dedo y te lo dé para que te lo comas?». Sus ojos estaban oscuros y llenos de rabia. Tomó las manos de Verena, las juntó y las retorció hacia su espalda.