POV de NINAMe ajusté los guantes de cuero, sintiendo su mirada clavada en mi nuca como un estigma.Zayd apareció en el patio, impecable. A su lado, un semental árabe negro relinchaba, impaciente.—Espero que hayas dormido bien, Nina —dijo Zayd, acercándose para besar mi mano.—Como una reina, Zayd —respondí, elevando la voz para que Jose, que esperaba junto a los establos, escuchara cada sílaba.Jose salió de las sombras escoltado por dos guardias. El "caballo" que le habían asignado era una yegua vieja y grisácea, un animal de carga que apenas podía mantener la cabeza erguida. La humillación era física. Jose Vargas, el hombre que despreciaba a cualquiera por debajo de su estatus, ahora parecía un mendigo a caballo.—¿Esa es mi montura? —la voz de Jose era un raspado de lija.—Es lo que hay para el personal de seguridad, Vargas —respondió Zayd sin mirarlo—. Nina, ¿estás lista?—Vámonos —dije, ignorando la furia en los ojos de Jose.Cabalgar por los acantilados era un ejercicio de pod
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