POV de NINAEl viento de la sierra de Madrid soplaba con una violencia helada, agitando las ramas de los encinos que rodeaban la finca "La Escondida". No era una mansión ostentosa como la de los Vargas en la capital; era una propiedad de caza, rústica, aislada y rodeada de muros de piedra alta. El lugar perfecto para esconder un pecado, o para retener a una niña de cuatro años como si fuera un activo financiero.—Están ahí —susurró Rosalía a mi lado. Estaba agachada entre los arbustos, temblando, pero esta vez no era de miedo por José, sino por la desesperación de una madre que sabe que su hijo está a pocos metros.—Cálmate, Rosa. Si pierdes los papeles, nos matarán a las dos antes de que crucemos el primer patio —le advertí, ajustándome los guantes negros.Hugo, desde el refugio, nos hablaba a través de un auricular casi invisible. —Nina, he logrado puentear el sensor de movimiento del flanco sur durante tres minutos. Es vuestra ventana. El equipo de seguridad de Reginald está reduci
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