POV de NINA
El olor de la mansión Vargas, ese perfume de opulencia podrida y sándalo, finalmente había sido reemplazado por la limpieza gélida y estéril del hospital privado de Madrid. Pero esta vez, no caminaba por los pasillos como una fugitiva o como una extraña con gafas de montura gruesa. Caminaba como Nina De la Cruz.
Mateo dormía en una habitación contigua, bajo la custodia compartida de los servicios sociales y una guardia privada que la familia Alcantara había pagado para asegurar que