POV de NINA
El salón principal de la mansión Vargas se había transformado en un set de televisión improvisado. Cables negros serpenteaban sobre las alfombras persas como serpientes esperando para morder, y los focos de luz blanca bañaban el rostro de José, haciéndolo parecer más una estatua de cera que un hombre.
Yo estaba de pie en las sombras, detrás de las cámaras, con mi maletín de "Elena Vidal" apretado contra el pecho. Mi corazón era un tambor desbocado. Hoy no solo se jugaba la reputació