POV de JOSÉ
El sabor de la sangre en mi labio ya no me dolía. Lo que me desgarraba era el silencio. Un silencio que no era de paz, sino de vacío absoluto. Estaba sentado en la cama de la unidad psiquiátrica, mirando por la ventana reforzada cómo la lluvia de Madrid lavaba las calles que una vez creí dominar.
Hace apenas unas horas, Nina estaba frente a mí. Había visto a través de mi máscara de "Rey" y solo había encontrado a un hombre pequeño y asustado. Me entregué a ese miedo. Le entregué las