Capítulo 35. No sabe cuál es la forma correcta
Avery detuvo sus pasos en la entrada, recorriendo la estancia con la mirada.—¿Por qué todas las mesas aquí tienen cartel de reservado, Julian?El restaurante Le Chandellier, que normalmente rebosaba de gente, estaba completamente vacío esa noche. Pequeñas velas ardían sobre cada mesa, pero no había ni un solo cliente, solo sombras que se movían sobre el suelo de mármol negro.Julian frunció el ceño.—Solo reservé una mesa, Avery. Cerca de la ventana.Un gerente con traje negro se acercó y se inclinó.—Señor Julian, señorita Avery, por favor, síganme.Pero no se dirigieron a la mesa de la esquina. Los llevaron al centro del salón, a la mesa redonda más grande, justo bajo la lámpara de cristal.Allí, Dominic ya estaba sentado. En su mano, una copa con un líquido ámbar. Dio un sorbo lento y luego miró a Avery.—Llegas diez minutos tarde.El pecho de Avery se tensó.—¿Dominic? ¿Qué haces aquí?Dominic dejó la copa sobre la mesa; el leve tintineo sonó demasiado fuerte en el silencio del r
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