Capítulo 38. Sombras del pasado
—La sangre de los Moretti nunca se limpiará por completo de tus manos, Avery.
El susurro golpeó la conciencia de Avery como un veneno que se desliza entre sus nervios. Se sobresaltó en el suelo frío y polvoriento del archivo. Su espalda se apoyaba contra una estantería de hierro que vibraba con su respiración irregular. Afuera, en el majestuoso vestíbulo de mármol, aquel hombre estaba de pie, con un tatuaje de escorpión trepando por su mandíbula. Una sombra del pasado que debería haber muerto r