No dije nada durante un buen rato.El coche avanzaba por la ciudad, la lluvia caía y Marion iba a mi lado con el rostro impasible. La palabra Tasha flotaba en el aire, entre nosotros, ocupando todo el espacio disponible. Me quedé allí, la sentí y dejé que se posara donde debía.Tasha.Que había estado en el bar en cada turno durante dos años antes de mi llegada y en cada turno desde entonces. Que me traía café sin que se lo pidiera, me cubría cuando llegaba tarde, se reía en los momentos oportunos, hacía las preguntas adecuadas y conocía mi horario mejor que yo, porque ella lo hacía, siempre lo había hecho. Nunca pensé en ello, salvo que era muy buena en su trabajo.Mi horario. Pensé en alguien que me persiguió hasta casa, en la transmisión que se había cambiado, en la cámara de la salida sur, en Marco diciendo que era un trabajo interno, en la cara de Marion cuando lo oyó, y me senté en el coche y sentí que todo eso llegaba en el orden correcto, y me sentí estúpida, de esa manera ta
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