Mientras todo en casa de Marina se movía para que ella pudiera salir por la noche, en el apartamento de Lina, se encontraba aquella joven mujer sin querer levantarse de la cama. El viaje que se suponía debía haber sido una excelente experiencia, solo le había mostrado lo que siempre le sucedía, se ilusionaba con alguien que no debía. Adelina Salas, solía ser una mujer empoderada, siempre sonriente, siempre servicial, siempre con una buena cara, siempre viendo el lado bueno de las cosas, pero, ese solo era el cascarón, pues por dentro, solo era una chiquilla asustada que soñaba con encontrar el hombre de su vida. Ella no tenía lo mismo que su hermana Paulina, pero tampoco se podía quejar, tenía un trabajo bueno, no excelente, pero bueno. Era libre para hacer y deshacer, era intrépida, conocía montones de personalidades, su rubro le permitía hacerlo, pero en temas del corazón, definitivamente se sentía como un avestruz con la cabeza dentro de un hoyo. El famosísimo doctor Alessandro
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