[Adriana]Dos años después.El sol de primavera bañaba los inmensos jardines del Hospital Materno Infantil de Madrid, haciéndolos brillar con una luz dorada y esperanzadora.Estaba de pie en el podio de cristal, mirando a las decenas de periodistas, médicos y filántropos que ocupaban las sillas blancas frente a mí. A mis espaldas se erguía el nuevo pabellón de investigación y neonatología de Altair. Un edificio moderno, lleno de tecnología de punta y, sobre todo, diseñado con espacios cálidos y humanos, pensado para que los padres no se sintieran en una clínica fría y aterradora.Era mi obra maestra.—...Porque comprendimos que salvar una vida no solo se trata de tener las mejores máquinas, sino de ofrecer dignidad y esperanza en el proceso —dije al micrófono, concluyendo el discurso de inauguración—. Hoy, este pabellón no es solo un logro de Altair, sino de cada enfermera, médico y técnico que trabaja sin descanso. Gracias a todos por creer en este proyecto.El aplauso fue rotundo y
Leer más