[Alan]
El silencio tiene una textura. Cuando estás acompañado, el silencio es ligero, cálido, una manta bajo la cual puedes respirar. Pero cuando estás solo en un penthouse de cuatrocientos metros cuadrados, el silencio es denso, pesado y frío como el mármol negro que cubre los pisos de mi sala.
Ciento ochenta y dos días.
Ese era el tiempo exacto que había transcurrido desde que vi a Adriana caminar por el puente de embarque en la terminal de Fiumicino, alejándose de mí para conquistar España.