[Adriana]
Dos años después.
El sol de primavera bañaba los inmensos jardines del Hospital Materno Infantil de Madrid, haciéndolos brillar con una luz dorada y esperanzadora.
Estaba de pie en el podio de cristal, mirando a las decenas de periodistas, médicos y filántropos que ocupaban las sillas blancas frente a mí. A mis espaldas se erguía el nuevo pabellón de investigación y neonatología de Altair. Un edificio moderno, lleno de tecnología de punta y, sobre todo, diseñado con espacios cálidos y