Como si se perdiera en esos ojos llorosos, en ese momento suspendido.La chica intentó alejarse, empujando suavemente su pecho.Entonces, Dorian la miró fijamente. De pronto, se giró y la acorraló suavemente contra la pared del baño.La chica se sintió acorralada, sin salida. El miedo se apoderó de sus ojos, y su cuerpo temblaba.Dorian se acercó tanto que su frente rozó el espacio entre sus cejas. Sus narices se tocaron, respirando el mismo aire.Sus ojos oscuros y profundos estaban fijos en ella, como si quisieran atravesarla.—¿Por qué no te atreves a mirarme? —susurró con una voz ronca y seductora—. ¿Estás siendo tímida, Rose?Su aliento ardiente le acarició las mejillas, haciéndole temblar el cuerpo… y el corazón.—¿Es eso? —insistió él, sin soltarla, presionándola con más fuerza—. ¿Eh?—No… —la voz de Rose era apenas un suspiro, temblorosa, débil—. No…—Entonces mírame —ordenó él con firmeza, en voz baja—. Mírame, Rose.Ella se mordió el labio inferior, indecisa. Permaneció inmó
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