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Como si se perdiera en esos ojos llorosos, en ese momento suspendido.
La chica intentó alejarse, empujando suavemente su pecho.
Entonces, Dorian la miró fijamente. De pronto, se giró y la acorraló suavemente contra la pared del baño.
La chica se sintió acorralada, sin salida. El miedo se apoderó de sus ojos, y su cuerpo temblaba.
Dorian se acercó tanto que su frente rozó el espacio entre sus cejas. Sus narices se tocaron, respirando el mismo aire.
Sus ojos oscuros y profundos estaban fijos en e