GABRIEL DE LA VEGACuando escuché lo que esa mujer le dijo a Isabella, comencé a ver todo rojo. Sentía ira. ¿Cómo se atrevió a decirle bastarda a mi hija... MI HIJA?—Gabriel, espera, no es necesario —Isabella iba detrás de mí rogando que no hiciera nada, pero ya no había vuelta atrás.Veo a Daniel entrar por el ascensor y, al ver mi cara, supo que algo malo había pasado, ya que camina casi corriendo hasta donde estoy.—¿Qué ocurrió?—Déjame, tengo algo que hacer —le respondo frío mientras sigo caminando.—Daniel, haz algo, yo... —me giro y fulmino a Isabella con la mirada. Nadie se va a meter en esto.—¿Qué está pasando, Gabriel?—¡Que no te metas, Daniel!Llego a la cocina, donde se encuentran todas esas mujeres. Al verme, todas se callan y su expresión es de miedo.—Les daré una oportunidad, ya que mi esposa no se atreve a decirme quién fue la que le dio ese trato. Así que o me dicen quién fue o todas quedan despedidas.Las mujeres empiezan a mirarse unas a otras, pero ninguna dice
Leer más