Me sentía extraño. La escena era algo de locos: Daniel, mi padre y yo en un lugar de niños comiendo helado. ¿Quién iba a pensar que tres hombres de negocios terminaríamos en este lugar?
—Nunca pensé verme aquí —dice Daniel, viendo con asco a los niños—. Definitivamente odio a los niños, solo me agrada mi sobrina Sofi.
—Los niños son lindos, solo que la crianza es algo complicada —no puedo creer que sea mi padre quien esté diciendo esto. Llegó a criarme para los negocios, pero nunca ha sido de e