Hay frases que no se procesan de inmediato, que el cerebro recibe, registra, y pone en pausa porque si las procesa en tiempo real algo se rompe y ese algo es necesario para seguir de pie en el pasillo de un edificio frente a un hombre con traje oscuro que espera como si tuviera todo el tiempo del mundo.“La tiene él.”Eso dijo Alaric, y lleva cuarenta segundos sin decir nada más.El hombre del traje espera, yo también.—¿Qué quiere a cambio? —pregunta Alaric finalmente.El hombre asiente levemente, como si esperara exactamente esa pregunta.—El señor Armand solicita una reunión esta noche. —Pausa—. Solo usted.—No.—Señor Armand...—Sin ella no hay reunión.El hombre me mira, mira a Alaric.—No tengo autorización para...—Entonces vuelve y pide autorización. —Alaric le devuelve el sobre—. Cuando la tengas, llamas a este número.Saca una tarjeta. La pone en la mano del hombre con esa calma que ya sé que no es calma sino control absoluto de lo que muestra.El hombre mira la tarjeta, mir
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