Pov EvelineMe senté en los asientos traseros del auto de Lidia, saqué un vaquero holgado y una camiseta top, era un poco corta, pero el pantalón me quedaba a la cintura, además había sido dotada con la perfecta figura de mi madre, otra de las pocas cosas que agradecía.A pesar de tener un busto pequeño, pero a mí me gustaba, no eran limones, pero tampoco eran grandes. Tenía caderas anchas, costillas delgadas, y una cintura diminuta, caderas anchas, piernas un poco gruesas y un trasero redondo y voluminoso.No podía quejarme, una figura esbelta, tenía rasgos finos, hombros frágiles, espalda y cuello delicados.Me quité el uniforme y me vestí, Lidia hizo lo mismo, iríamos a un partido, había insistido en ir, desde pequeña me había gustado el fútbol, y jugábamos en escondidas de nuestras madres, ya que las 'señoras perfectas' decían que era un deporte para hombres, qué una Prescott debía ser femenina.—Oye, pero ¿Realmente apartaste asiento Lidia— Pregunté mientras me hacía una coleta a
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